General Castaños

BAILEN CASTANOS

Don Javier de Castaños y Aragorri será uno de los generales más prestigiosos del ejército español en el momento del levantamiento nacional contra Napoleón. Logró derrotar al general Dupont en la batalla de Bailén el 19 de julio de 1808, convirtiéndose de este modo en el primer general europeo que lograba vencer a un ejército de Napoleón.

El 22 de abril de 1758 nace en Madrid en el seno de una familia que gozaba de gran favor en la corte de Carlos III, lo que le valió que fuese nombrado capitán de infantería a la edad de diez años. Para revalidar tal cargo honorífico, tuvo que convalidar su nombramiento estudiando en el Seminario de Nobles de Madrid. Posteriormente cursó estudios superiores en la Academia de Matemáticas de Barcelona. En 1774 se incorporó a su Regimiento de Saboya como Capitán de Granaderos. A sus 22 años en 1780 tomó parte en el bloqueo de Gibraltar, y al año siguiente, a las órdenes del duque de Crillón, participó en la reconquista de Menorca siendo ascendido a Teniente Coronel.

El verano de 1782 combate con denuedo en el frustrado cuarto sitio de Gibraltar, y cuatro años más tarde, se trasladó a Orán, donde "batalló contra la morisma" hasta que por el Tratado de septiembre de 1791 España abandonó aquel territorio que le había pertenecido desde 1509. Ulteriormente, Castaños se distinguió en la defensa de Ceuta y ascendió a coronel, obteniendo el mando del Regimiento de África, al frente del cual combatió a los franceses entre 1793 y 1795 en los Pirineos Occidentales. En su heroica defensa del Monte de San Marcial es gravemente herido, cuando una bala le penetró por debajo de la oreja, terreno de difícil acceso, al final de una cuesta muy empinada, aún para una persona en buen estado físico, pero sus hombres, alentados por la fidelidad a su jefe, resuelven ir colocándose tumbados en el suelo unos sobre los hombros de los otros y de esta forma poder alcanzar la posición del herido y de este modo poderlo bajar pasándoselo sobre sus cuerpos hasta una zona de más fácil acceso. En gratitud a esta acción, Castaños vistió el uniforme del Regimiento de África el resto de sus días. Su valentía se vería además recompensada con el ascenso a Brigadier en octubre de 1793, si bien terminó la guerra con el empleo de Mariscal de Campo, obtenido en febrero de 1795.

Finalizada la guerra por el Tratado de Basiela, a sus 37 años y con el empleo de brigadier, es desterrado a Badajoz por expresar juicios desfavorables sobre Godoy.

En agosto de 1800 contribuyó a rechazar con las tropas a su órdenes el desembarco de los ingleses en las cercanías de El Ferrol. En octubre de 1802 fue ascendido a teniente general y ocupó la Comandancia del Campo de Gibraltar y allí tuvo que desmontar dos descabellados proyectos de Godoy: apoderarse, a instigación del aventurero Domingo Badía, de varias plazas en Marruecos y con la colaboración directa del ex presidiario Juan Solano y "un contingente de reclusos del penal de Ceuta", reconquistar Gibraltar.

En 1808 Castaños estaba destinado en el Campo de Gibraltar, y desde el mes de abril mantenía contactos secretos con el gobernador británico de Gibraltar, sir Hew Dalrymple, a quien solicitó ayuda militar y económica en el caso de un conflicto abierto contra los franceses. El 26 de mayo recibió un mensaje de la Junta de Sevilla para unirse al alzamiento, cosa que hizo inmediatamente poniéndose él y a sus 9.000 hombres a la órdenes de esta la misma. La Junta le nombró general en jefe de un improvisado ejército que se encuadró e instruyó en pocas semanas con tropas regulares y voluntarias. Con este ejército logró derrotar al general Dupont en la batalla de Bailén el 19 de julio de 1808, convirtiéndose de este modo en el primer general europeo que lograba vencer a un ejército de Napoleón. A aquel triunfo contribuyeron poderosamente los generales españoles Teodoro Reding y el marqués de Coupigny, pero es preciso admitir que el plan de operaciones de tan resonante victoria fue concebido por Castaños, a quien, por otra parte, se le reprochó haberse quedado después inactivo durante tres semanas, circunstancia que facilitó la retirada hasta detrás del río Ebro de los ejércitos franceses de Valencia, Castilla La Nueva y Madrid, incluyendo al rey José Bonaparte y su corte. Pero lo cierto es que Castaños obedecía las instrucciones de la Junta de Sevilla, que no juzgaba oportuna la persecución del enemigo, porque las guarniciones de la región andaluza no estaban adecuadamente avitualladas, y "por la necesidad de permanecer en observación de los 20.000 franceses rendidos en Bailén.

Por la gran victoria lograda, Castaños recibió el empleo de Capitán General.

En 1810 se le nombró miembro del 1º Consejo de la Regencia. En 1811 se le puso al mando del V Cuerpo de Ejército, destinado en Extremadura. En 1812 se le concedió también el mando de los VI y VII Cuerpos de Ejército; estos tres cuerpos se unieron al IV Cuerpo de Ejército al final de la guerra.

Finalizada la guerra, Castaños fue nombrado Capitán General de Cataluña, desde donde reprimió el pronunciamiento liberal de Luis Lacy (1817) y firmó su sentencia de muerte. En 1820 dimitió de su cargo al llegar el Trienio Liberal (1820-23).

Terminado el denominado trienio constitucional en octubre de 1823, Castaños con la salud resentida se refugió en la residencia de su amigo el duque del Infantado, en Guadalajara, después retornó a Madrid y finalmente se instaló en Bailén, lugar de su legítima gloria.

En septiembre de 1832, al enfermar gravemente Fernando VII, Castaños fue nombrado capitán general de Castilla la Nueva y, posteriormente, cesó en aquel cargo para ocupar la presidencia del Consejo de Estado, desde donde convocó las Cortes que juraron como Princesa de Asturias a la infanta Isabel.

General Castanos ancianoEn julio de 1833, Fernando VII le otorgó el título de duque de Bailén y al fallecer el monarca el 29 de septiembre siguiente, por decisión de su testamento, fue uno de los ocho miembros del Consejo de Gobierno para asesorar a la reina regente María Cristina. Su avanzada edad -75 años en 1833- explica que durante la Primera Guerra Carlista no desempeñase cargos militares de importancia. No obstante, proclamado el Estatuto Real, de Martínez de la Rosa, Castaños ocupó el cargo de presidente del Estamento de Próceres. En 1837 se le designó senador vitalicio por Cataluña y en 1838 sucedió a Agustín Argüelles como tutor de la futura reina Isabel II y de su hermana la infanta Luisa Fernanda hasta la mayoría de edad de la primera. Un año más tarde, asumió el mando del Real Cuerpo de Alabarderos y el Gobierno francés le concedió la Legión de Honor en su grado Gran Cruz.

Al cumplir los 92 años, la reina Isabel II le confirió el título de marqués de Portugalete y falleció soltero, cubierto de gloria y honores, a los 94 años, el 29 de septiembre de 1852, diez días después del óbito de su amigo y colega el duque de Wellington. Enterrado en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid hasta 1963, año en el que sus restos mortales son trasladados solemnemente a Bailén y depositados en la Iglesia Parroquial de la Encarnación con su mausoleo original. El general Castaños descansa en la ciudad de su gloria junto a la Virgen de Zocueca, patrona de Bailén, de la que era muy devoto y a la que donó sus condecoraciones militares en 1823.

 

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